En el marco del segundo día de la Novena de Navidad 2025, la comunidad parroquial del Divino Niño vivió con profunda alegría la celebración de la Santa Eucaristía presidida por Monseñor Ismael Rueda Sierra, arzobispo de Bucaramanga, en una celebración de madrugada que congregó a fieles y familias en un ambiente de oración, fe y esperanza.
Desde el inicio de la Eucaristía, el Arzobispo saludó con cercanía al párroco, el padre Rubiel Aristizábal, y a toda la comunidad parroquial, extendiendo también un saludo fraterno a quienes seguían la transmisión a través de los medios de comunicación social. Monseñor expresó su alegría por compartir este “madrugón” con los fieles, destacando la riqueza espiritual de la Novena de Aguinaldos, tan arraigada en la tradición santandereana, como un camino que prepara el corazón y la vida familiar para celebrar dignamente el nacimiento del Señor.
Durante su homilía, Monseñor Rueda Sierra invitó a la comunidad a vivir el Adviento como un tiempo marcado por la virtud teologal de la esperanza. Subrayó que el pueblo de Dios, a lo largo de la historia, ha caminado sostenido por esta esperanza, incluso en medio de tribulaciones, pecados e infidelidades, recordando que siempre ha existido un “resto fiel” que conservó viva la promesa del Mesías. En este sentido, animó a los fieles a renovar cada año esa esperanza, no solo ante la celebración de la Navidad, sino también como preparación para la vida eterna.
Al reflexionar sobre la Palabra de Dios, el Arzobispo profundizó en el significado de la genealogía de Jesús proclamada en el Evangelio. Explicó que, lejos de ser un simple listado de
nombres, este texto reafirma la fe de la Iglesia en Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre, que entra plenamente en la historia humana, en un pueblo y en una familia concreta. Destacó cómo, incluso en una genealogía marcada por el pecado y la fragilidad humana, el Señor asume nuestra historia para redimirla y purificarla por medio de su encarnación, muerte y resurrección.
Monseñor Rueda Sierra resaltó también que, con el nacimiento de Jesús, se inaugura una nueva forma de familia: la familia de Dios, que trasciende la descendencia física y se funda en la fe y en el bautismo. Recordó las palabras de Jesús al afirmar que su madre y sus hermanos son quienes hacen la voluntad del Padre, presentando a la Santísima Virgen María como modelo perfecto de obediencia, fe y entrega al proyecto de Dios.
La celebración concluyó con una invitación a dar gracias por la vocación cristiana y por el don del bautismo, que nos constituye como hijos de Dios y miembros de una gran familia extendida por toda la humanidad. Finalmente, el Arzobispo encomendó a la comunidad a la intercesión de la Virgen María, pidiéndole que acompañe a los fieles en su peregrinar cotidiano, sosteniéndolos en la esperanza y conduciéndolos siempre hacia su Hijo.
La visita pastoral de Monseñor Ismael Rueda Sierra a la parroquia Divino Niño, en este segundo día de la Novena de Navidad, se convirtió así en un signo concreto de cercanía, comunión y renovación espiritual para la comunidad, que continúa su preparación gozosa para celebrar el misterio del Dios que se hace hombre y habita en medio de su pueblo.
