La oración y la fe, camino para acoger el misterio de la Navidad

No hay ninguna descripción de la foto disponible.En el cuarto día de la Novena de Navidad, desde la Basílica Menor San Juan Bautista de Girón, el arzobispo de Bucaramanga, Ismael Rueda Sierra, presidió la Eucaristía y compartió una profunda reflexión en torno al valor de la oración, la fe y la vida, como preparación espiritual para la celebración del nacimiento del Señor.

Durante su homilía, monseñor saludó con cercanía al párroco, a los diáconos, sacerdotes vicarios cooperadores y a los fieles que, con constancia y devoción, han participado diariamente en la Novena de Aguinaldos en las madrugadas, como signo de una fe viva que se dispone a acoger el misterio de la Encarnación.

El prelado destacó que, en el itinerario de la Novena, la Iglesia contempla día a día el milagro de la vida humana como don gratuito de Dios, llamado a ser cuidado y defendido desde la concepción hasta la muerte natural. En este contexto, explicó que el nacimiento de Jesús es un acontecimiento extraordinario, fruto de la acción del Espíritu Santo, que manifiesta que para Dios nada es imposible.

A la luz del Evangelio, monseñor Rueda Sierra hizo un recorrido por los nacimientos prodigiosos narrados en la Sagrada Escritura, como los de Sansón, Samuel y Juan el Bautista, subrayando que todos ellos fueron precedidos por una oración perseverante y confiada. En particular, resaltó el caso de Zacarías, quien, pese a haber suplicado un hijo, dudó ante la respuesta de Dios, recordando así la importancia de una fe firme que confíe plenamente en la acción divina.Puede ser una imagen de una o varias personas y multitud

“El Señor siempre responde a la oración —afirmó—, ya sea concediendo lo que pedimos, enseñándonos a esperar o mostrándonos un camino distinto que es para nuestro bien”. En este sentido, invitó a los fieles a fortalecer una relación constante y confiada con Dios a través de la oración, sin caer en la duda, sino creyendo en su amor y misericordia.

Asimismo, el arzobispo reflexionó sobre el significado del nombre de Juan, impuesto por voluntad de Dios, recordando que en la tradición bíblica el nombre expresa la misión. Desde allí, vinculó esta enseñanza con el sacramento del Bautismo, como un nacimiento espiritual que otorga dignidad de hijos de Dios y confía a cada persona una misión concreta en la vida.

Finalmente, monseñor invitó a los fieles a aceptar con confianza los planes de Dios, a perseverar en la oración y a prepararse interiormente para celebrar la Navidad como el gran don de la Encarnación. Encomendó este camino a la intercesión de la Santísima Virgen María, modelo de fe y obediencia, animando a todos a repetir con ella: “Hágase en mí según tu palabra”.

La celebración concluyó como una expresión de esperanza y fe, en medio del tiempo de preparación para la Navidad, recordando que Dios sigue actuando en favor de su pueblo y acompañando la historia de la humanidad.

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