En la noche santa de la Vigilia Pascual, corazón de la fe cristiana, la Arquidiócesis de Bucaramanga se reunió en torno al cirio pascual, signo de Cristo vivo, para celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte. En este contexto profundamente espiritual, Monseñor Ismael Rueda Sierra, administrador apostólico, dirigió un mensaje lleno de esperanza, invitando a los fieles a renovar su fe en el Resucitado.
Durante su reflexión, Monseñor destacó que la Pascua no es solo el recuerdo de un acontecimiento pasado, sino una experiencia viva que transforma la existencia de quienes creen. “Cristo ha vencido la muerte y nos abre un camino nuevo, un camino de luz en medio de tantas oscuridades que vive el mundo”, expresó, haciendo un llamado a reconocer la presencia de Dios incluso en medio de las dificultades cotidianas.
La celebración de esta noche, marcada por la liturgia de la luz, la proclamación de la Palabra y la renovación de las promesas bautismales, fue presentada como una oportunidad para renacer espiritualmente. Monseñor invitó a los fieles a dejar atrás todo aquello que aleja del amor de Dios y a asumir con valentía el compromiso de vivir como verdaderos discípulos de Cristo.
Asimismo, resaltó la importancia de ser testigos de la Resurrección en la vida diaria, especialmente en una sociedad que necesita signos concretos de esperanza, reconciliación y fraternidad. “El mundo necesita cristianos que irradien la alegría del Evangelio, que sean luz en medio de las tinieblas, que construyan paz donde hay división”, afirmó.
En su mensaje, también hizo un llamado a las familias, comunidades parroquiales y movimientos apostólicos a fortalecer la fe desde lo cotidiano, recordando que la Pascua es una invitación permanente a vivir en el amor, la solidaridad y el servicio a los más necesitados.
La Vigilia Pascual concluyó con un ambiente de profunda alegría y renovación espiritual, recordando a todos los presentes que la última palabra no la tiene el dolor ni la muerte, sino la vida nueva que Cristo nos regala.
Con esta celebración, la Iglesia en Bucaramanga reafirma su misión de anunciar que Cristo vive, y que su Resurrección sigue siendo hoy fuente de esperanza para la humanidad.
