Desde la Catedral Metropolitana de la Sagrada Familia, el Arzobispo de Bucaramanga, Monseñor Ismael Rueda Sierra, presidió la Santa Eucaristía en la Solemnidad de Todos los Santos, conmemorando además el 14° aniversario de pascua de Monseñor Héctor Rueda Hernández, Arzobispo Emérito de Medellín.
Durante su homilía, Monseñor Rueda Sierra invitó a la comunidad arquidiocesana a reflexionar sobre la esperanza y la santidad como caminos fundamentales del cristiano. Inspirado en el mensaje del Santo Padre Francisco para el Año Jubilar, recordó que los fieles están llamados a ser “peregrinos de esperanza”, caminantes que, en medio de retos y alegrías, mantienen la mirada fija en la eternidad.
“La santidad es la gran vocación de todos nosotros. No hay otra. Para eso hemos nacido y para eso fuimos bautizados”, afirmó el prelado, destacando que el bautismo marca el inicio del “programa de vida” que conduce a la comunión plena con Dios.
Monseñor subrayó que la santidad no es un ideal reservado a unos pocos, sino una llamada universal a todo bautizado, retomando las enseñanzas del Concilio Vaticano II, que hace seis décadas reafirmó esta vocación común. “Antes se creía que la santidad era propia de quienes hacían votos religiosos, pero el Concilio nos recordó que todos somos llamados a ser santos”, expresó.
Apoyándose en las lecturas del Libro del Apocalipsis y la Primera Carta de San Juan, el Arzobispo explicó que la esperanza cristiana se alimenta del amor y la comunión con Dios, incluso en medio de las pruebas. “Los que llegan a la presencia del Señor vienen de la gran tribulación, pero han sido purificados en la sangre del Cordero”, dijo, invitando a los fieles a interpretar las dificultades de la vida a la luz de la fe y el sentido trascendente.
Asimismo, resaltó que las Bienaventuranzas son el retrato de Jesús, modelo de santidad y amor:
“Mirando a Jesús comprendemos que la santidad es comunión y amor: amor a Dios y a los hermanos. No hay otro camino para la realización humana”.
En un emotivo momento de la celebración, Monseñor Rueda Sierra recordó con gratitud a Monseñor Héctor Rueda Hernández, destacando su legado pastoral en la Arquidiócesis de Bucaramanga, donde sirvió por más de treinta años. “Puso las bases de esta Iglesia particular, dejó obras y frutos que seguimos cultivando. Pedimos al Señor que goce plenamente de su presencia en el cielo”, expresó.
Finalmente, el Arzobispo exhortó a los fieles a vivir con alegría el Año Jubilar de la Esperanza, aprovechando las gracias espirituales que ofrece la Iglesia, especialmente la indulgencia plenaria.
Concluyó su mensaje invitando a todos a “agradecer al Señor su llamado a vivir la santidad como meta de la vida”, poniendo la celebración bajo la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Esperanza.
