En marzo, el Papa León XIV invita a rezar por el desarme y la paz: llama a transformar el corazón y las relaciones entre los pueblos

En medio de un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y una creciente carrera armamentista, el Papa León XIV ha invitado a los católicos de todo el mundo a unir su oración durante marzo de 2026 por el desarme y la paz.

La intención de oración, difundida a través de la Red Mundial de Oración del Papa y del tradicional Video del Papa, propone rezar para que las naciones renuncien a la violencia y opten por el diálogo, la diplomacia y la reconciliación, al tiempo que exhorta a cada persona a “desarmar” su propio corazón del odio, el rencor y la indiferencia.

Esta convocatoria espiritual, que se inscribe en la misión universal de la Iglesia de promover la fraternidad entre los pueblos, invita a transformar la oración en compromiso cotidiano por la paz.

Un llamado urgente ante la espiral de violencia

Al presentar la intención de oración, el Santo Padre recordó que la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte, sino a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable.

En su mensaje, advierte que los conflictos actuales y las tensiones internacionales ponen en riesgo la vida de millones de personas, especialmente de las poblaciones más vulnerables, y podrían prolongarse durante años si no se elige con decisión el camino de la reconciliación.

Por ello, el Pontífice anima a los creyentes a pedir a Dios que ilumine a los líderes del mundo para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista y promover una convivencia basada en la justicia, la solidaridad y el respeto entre las naciones.

Desarmar también el corazón

Más allá del ámbito político o diplomático, el mensaje del Papa pone el foco en una dimensión profundamente humana y espiritual: la paz comienza en el interior de cada persona.

En la oración difundida para este mes, el Santo Padre pide a Dios que desarme los corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo puedan convertirse en instrumentos de reconciliación.

“La verdadera seguridad —señala el Pontífice— no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos”.

Así, la paz no se presenta como un ideal abstracto, sino como una tarea concreta que se construye cada día en las relaciones familiares, comunitarias y sociales.

Orar y actuar por una paz posible

El Papa León XIV recuerda que cada gesto de reconciliación, cada palabra amable y cada decisión orientada al diálogo pueden convertirse en semillas de un mundo nuevo.

Por ello, invita a los creyentes a hacer de la oración una fuerza capaz de transformar la historia, comprometiéndose a ser constructores de una paz cotidiana en sus familias, comunidades y entornos sociales.

De este modo, la intención de oración de marzo se convierte en una invitación universal a renovar el compromiso por una humanidad reconciliada, donde el diálogo prevalezca sobre la violencia y la fraternidad sobre la lógica de la guerra.

Vea Video del Papa a continuación:

Oración por el desarme y la paz

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor de la Vida,

que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza,

creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra,

para la fraternidad, no para la destrucción.

Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: “La paz esté con vosotros”,

concédenos el don de tu paz

y la fortaleza para hacerla realidad en la historia.

Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo,

rogando que las naciones renuncien a las armas

y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.

Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia,

para que podamos ser instrumentos de reconciliación.

Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad

no nace del control que alimenta el miedo,

sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.

Señor, ilumina a los líderes de las naciones,

para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte,

detener la carrera armamentista,

y poner en el centro la vida de los más vulnerables.

Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad.

Espíritu Santo,

haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana:

en nuestro corazón, nuestras familias,

nuestras comunidades y nuestras ciudades.

Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación

y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.

Amén.

Fuente: Conferencia Episcopal de Colombia

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