En el camino espiritual de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a detenernos, a mirar nuestro corazón y a volver nuestra mirada al Señor que siempre nos espera con amor y misericordia. En este espíritu nace la jornada “24 horas para el Señor”, un tiempo especial de oración, adoración y reconciliación que convoca a los fieles a encontrarse profundamente con Dios.
Esta iniciativa fue propuesta por Papa Francisco en el año 2014 como una invitación para toda la Iglesia a redescubrir la belleza del encuentro con el Señor, especialmente a través del sacramento de la reconciliación. En el contexto de la Cuaresma, el Santo Padre quiso recordar que la misericordia de Dios siempre está abierta para quien desea volver a Él. Por ello, cada año, parroquias y comunidades de todo el mundo abren las puertas de sus templos durante un día completo para ofrecer espacios de oración, adoración eucarística y confesiones.
Más que una actividad pastoral, “24 horas para el Señor” es una experiencia de gracia. Es un tiempo para entrar en silencio, ponerse ante la presencia de Jesús en la Eucaristía y dejar que su amor toque las heridas del corazón. En medio de la vida cotidiana, marcada muchas veces por las prisas, las preocupaciones y las dificultades, esta jornada se convierte en una oportunidad para detenernos y escuchar la voz de Dios que nos llama a la conversión.
Para este año 2026, la Iglesia celebrará esta jornada los días viernes 13 y sábado 14 de marzo. Durante estas horas, los templos se convierten en verdaderos espacios de encuentro con el Señor: momentos de adoración eucarística, lectura orante de la Palabra, silencio contemplativo y la posibilidad de acercarse al sacramento de la confesión.
El lema que orienta esta jornada está tomado del Evangelio de San Juan: “He venido para salvar al mundo” (Jn 12,47). Estas palabras nos recuerdan el corazón de la misión de Cristo: Él no vino a condenar, sino a salvar, a levantar al que ha caído y a devolver la esperanza a quien la ha perdido. En este tiempo cuaresmal, esta verdad ilumina nuestro camino y nos anima a acercarnos con confianza al Señor.
Participar en “24 horas para el Señor” es, por tanto, una invitación a dejarnos abrazar por la misericordia de Dios. Es abrir el corazón a su perdón, renovar nuestra fe y permitir que su amor transforme nuestra vida.
Que estas horas de oración sean para toda la comunidad un momento privilegiado para volver al Señor con un corazón sincero. Como hijos que regresan a la casa del Padre, sabemos que siempre encontraremos en Él un rostro lleno de amor, paz y misericordia. Así, al experimentar su perdón, podremos continuar nuestro camino cuaresmal con un corazón renovado y preparado para celebrar con alegría el misterio de la Pascua.
Descarga el material propuesto desde la Arquidiócesis de Bucaramanga para cada día de esta jornada
