Dona Nobis 2026: una Iglesia que comparte, acompaña y lleva esperanza hasta el último rincón

El próximo domingo 30 de agosto, las parroquias de Colombia volverán a vivir la jornada Dona Nobis, iniciativa de la Conferencia Episcopal de Colombia destinada a sostener la obra evangelizadora de la Iglesia. Sin embargo, este año la invitación adquiere un significado particular: el país aún enfrenta las consecuencias del terremoto que sacudió distintas regiones y puso a miles de familias ante la necesidad de reconstruir no solo sus viviendas, sino también su tranquilidad y esperanza.

La jornada llega en un momento en el que la solidaridad no puede ser una palabra pasajera. La Iglesia colombiana, a través de la Conferencia Episcopal y Cáritas Colombiana, activó la campaña “Con Colombia, hasta el último rincón” para acompañar a las comunidades afectadas. La respuesta contempla procesos de atención y recuperación en las diócesis más golpeadas por la emergencia.

En este contexto, Dona Nobis —“danos”, en latín— invita a comprender que la fe también se expresa compartiendo. No se trata únicamente de entregar una ayuda económica. Se trata de reconocer que el sufrimiento de un colombiano también toca a los demás, porque la comunidad cristiana está llamada a vivir como una sola familia.

El Evangelio lo expresa con claridad: “si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Co 12,26). La solidaridad, entonces, no es un gesto añadido a la vida cristiana; es una consecuencia concreta de seguir a Jesús. Cuando una persona comparte aquello que tiene para aliviar la necesidad de otra, convierte su fe en una acción visible.

Colombia sabe lo que significa levantarse después de una tragedia. Por eso, esta jornada invita a mirar más allá de las cifras y de las imágenes que circularon durante los primeros días. Detrás de cada vivienda afectada hay una historia; detrás de cada familia hay rostros; detrás de cada comunidad golpeada existe un proceso que puede tardar meses o años.

La Iglesia quiere permanecer allí cuando pase la emergencia mediática. Quiere acompañar la reconstrucción, fortalecer la esperanza y ayudar a que las comunidades recuperen espacios donde puedan volver a encontrarse, celebrar su fe y continuar caminando.

Por eso, el aporte de cada persona tiene valor. No importa solamente cuánto se puede dar, sino la disposición de compartir. Una ofrenda puede convertirse en acompañamiento, atención y esperanza para quienes hoy necesitan sentir que Colombia no los ha olvidado.

Este 30 de agosto, Dona Nobis propone una pregunta sencilla y profundamente cristiana: ¿qué podemos hacer por nuestros hermanos?

La respuesta puede comenzar con una oración, continuar con un gesto de solidaridad y concretarse en una donación.

En las parroquias, mediante los canales habilitados por la campaña o a través del código QR de las piezas oficiales, cada colombiano puede sumarse. La jornada Dona Nobis está programada para el 30 de agosto de 2026.

Porque el terremoto nos recordó que todos habitamos una misma tierra. Ahora, la solidaridad puede recordarnos que también somos una misma comunidad.

Dona Nobis 2026: una Iglesia, una misión, una esperanza que nos une.

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