La Iglesia celebra la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores: un llamado a no olvidar a quienes nos enseñaron a vivir

La Iglesia universal celebrará el próximo domingo 26 de julio la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, una ocasión para agradecer el don de la vida de los adultos mayores, reconocer su misión dentro de la familia y de la comunidad cristiana, y renovar el compromiso de acompañarlos con cercanía y amor.

Este año, el papa León XIV ha propuesto como lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15), una expresión tomada del profeta Isaías que recuerda la fidelidad inquebrantable de Dios hacia cada uno de sus hijos. Inspirado en esta promesa, el Santo Padre invita a la Iglesia a convertirse en un verdadero hogar donde ningún anciano experimente el abandono o la indiferencia.

En su mensaje, el Pontífice destaca que la vejez no representa el final de la misión cristiana. Por el contrario, los abuelos y las personas mayores continúan siendo testigos de la fe, custodios de la memoria y sembradores de esperanza para las nuevas generaciones. Su experiencia, su oración y su ejemplo siguen siendo un tesoro invaluable para las familias y para toda la comunidad eclesial.

León XIV recuerda además que la Iglesia está llamada a ser madre de todos. Por ello, esta Jornada es una invitación a construir comunidades donde cada persona mayor sea acogida, escuchada y valorada, especialmente quienes viven solos, enfrentan la enfermedad o no reciben visitas de sus familiares.

Vivir esta Jornada desde la fe

La celebración de esta Jornada puede convertirse en un verdadero signo de esperanza mediante gestos sencillos que hagan visible el amor de Dios.

Entre las iniciativas que el Papa propone y que pueden vivirse en las parroquias, familias y comunidades están:

  • Visitar a los abuelos y a las personas mayores de la familia.
  • Acercarse a un anciano que vive solo o que rara vez recibe visitas.
  • Compartir tiempo de calidad mediante la escucha, el diálogo y la oración.
  • Participar juntos en la celebración de la Eucaristía.
  • Agradecer el testimonio de vida, fe y perseverancia de los adultos mayores.
  • Promover encuentros entre niños, jóvenes y personas mayores para fortalecer los lazos entre generaciones.
  • Llevar la comunión o un momento de oración a quienes no pueden salir de sus hogares.

El Santo Padre insiste en que estas acciones no son únicamente gestos de solidaridad, sino auténticas obras de misericordia que manifiestan el rostro cercano de Cristo y fortalecen la comunión dentro de la Iglesia.

Un compromiso para toda la comunidad

En un tiempo marcado por el individualismo y la prisa, la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores recuerda que la esperanza también se transmite a través del encuentro entre generaciones. Escuchar a un abuelo, compartir un momento con una persona mayor o simplemente hacerle saber que no está sola puede transformar una vida.

Que esta celebración motive a las familias, parroquias y comunidades de la Arquidiócesis de Bucaramanga a redescubrir el valor de nuestros mayores, reconociendo en ellos un reflejo de la ternura de Dios y un testimonio vivo de fidelidad, sabiduría y esperanza.

Como concluye el papa León XIV, esta Jornada sea una oportunidad para retomar la hermosa costumbre de visitar a los propios abuelos, a los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita, haciendo visible el amor de Dios que nunca olvida a sus hijos.

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